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domingo, 17 de abril de 2011

RECUBRIMIENTO CERÁMICO

Cerámicas y recubrimientos cerámicos para mejorar la resistencia al desgaste y a la abrasión



Hola, he pegado un artículo, algo científico, sobre los revestimientos cerámicos.

Ciertamente, una de las cualidades más importantes de las cerámicas técnicas es su elevada resistencia al desgaste por lo que, éstas pueden ser utilizadas directamente como piezas que deban ofrecer dicha característica o bien como recubrimiento de cualquier metal o sustrato inorgánico que deba responder a una mejora de su resistencia al desgaste.

Recubrimientos cerámicos de baja fricción, resistentes al desgaste, adheridos químicamente

En general, los procesos de adhesividad termoquímica producen recubrimientos cerámicos que mejoran no solamente la resistencia al desgaste y a la abrasión sino también, a la corrosión y a las altas temperaturas de la mayoría de los substratos inorgánicos.

Dicho proceso, denominado genéricamente K-RAMIC, consiste en una alternativa termoquímica, para formar recubrimientos cerámicos, que utiliza el CrO3 como agente adherente.

Prácticamente, cualquier material inorgánico puede ser tratado con el proceso KRAMIC siempre que aquél sea estable como mínimo, a 540°C, insoluble en agua, y posea un óxido cualquiera, como constitutivo más abundante en la capa superficial del substrato (caso de la mayoría de los metales).

El proceso en esencia consiste en la preparación de una lechada de óxidos, tales como Al2O3 o SiO2 que contenga CrO3 y que se aplica en la superficie del substrato elegido.

La lechada se calienta a 196°C con el objeto de fundir el trióxido de cromo. Se continúa el calentamiento elevando la temperatura por debajo de los 540 °C, obteniéndose así un compuesto de Cr2O3 muy estable; este sesquióxido de cromo posee un punto de fusión, 1990°C, extremadamente alto, siendo prácticamente insoluble. La capa producida es casi tan porosa como la que se obtendría por rociado y llama (plasma) por lo que, resulta conveniente densificar el recubrimiento de Cr2O3obtenido por impregnación de CrO3 y nueva aportación de calor.

Así pues, el número de impregnaciones (adiciones) de CrO3 y ciclos de calentamiento correspondientes, determinan el grado de porosidad y dureza del recubrimiento en cuestión.

La adherencia entre la capa cerámica de Cr2O3 formada y el substrato, se realiza por medio del óxido adherente CrO3, que se sitúa entre aquéllos.

El recubrimiento por el proceso K-RAMIC descrito puede aplicarse pues a la mayoría de metales, que funden por encin1a de los 540 ºC, entre los que se incluyen los aceros de bajo y alto contenido en C, fundiciones de hierro, algunos aceros inoxidables, titanio, aleaciones a base de Ni y Co, y aleaciones refractarias.

La expansión térmica de un recubrimiento, según lo hemos formulado, puede ajustarse convenientemente, por el control de la proporción de CrO3 y grado de porosidad obtenido del Cr2O3, al coeficiente de dilatación del substrato.

Los aceros y aleaciones de Ni pueden hacerse también resistentes a la corrosión, al producirse, en el cambio iónico de la «interfase», un cromato fuertemente adherido sobre la superficie del substrato al que sella.

Los recubrimientos obtenidos pueden conseguirse con diversos grados de calidad superficial, por el simple control de la composición de la lechada cerámica, del tamaño de las partículas y del proceso.

El aislamiento de las sucesivas capas puede realizarse controlando la porosidad de las multicapas aplicadas. Evidentemente, la capa superior debe densificarse y endurecerse al máximo para aumentar la resistencia al desgaste y a la abrasión del recubrimiento.

Este proceso de lechada puede utilizarse para el tratamiento de partículas “whiskers”,fibras inorgánicas y metálicas, usadas para reforzar a los materiales compuestos de matriz cerámica y metálica, con el objeto de mejorar la adhesividad entre las interfase de los elementos reforzadores (partículas, “whiskers” o fibras) y matrices.

Otra aplicación interesante del proceso en cuestión consiste en el endurecimiento elevado de ciertas piezas cerámicas voluminosas y complejas, que no convenga tratar térmicamente a temperaturas excesivamente altas, para que no se produzcan fuertes dilataciones y contracciones con cambios de forma.

El proceso se reduce pues en impregnar el material elegido con una pasta líquida de K-RAMIC. El Cr2O3 que se forma en los poros de la pieza cerámica, densifica y endurece la superficie de la misma, resultando un material resistente al desgaste y a la abrasión, a la corrosión, al choque sobre un amplio campo térmico, con superficies de baja fricción y, en fin, con buenas propiedades para ser utilizado en moldes complicados para vidrios.

Dicho material puede mecanizarse, antes de ser completamente endurecido, por medio de herramientas convencionales circunstancia que no sucede con las cerámicas tenaces de alta dureza.

Asimismo, como el proceso en cuestión se lleva a cabo con relativamente bajas temperaturas (inferiores a 540 ºC) éste puede controlarse y automatizarse fácilmente.



miércoles, 28 de julio de 2010

HACIA UNA COCINA SALUDABLE: UTENSILIOS

Hola,

Al decir "cocina" me estoy refiriendo al espacio físico, al lugar y sus elementos.

Repasando los apuntes de las primeras clases, al final, vemos un listado con once utensilios básicos que nos ayudan a cocinar los alimentos de forma más saludable.

Tuve el "detalle" de redondear los que yo tenía en casa en ese momento.

Me confieso, sólo tenía tres: la olla a presión, cucharas de madera y el cepillo para limpiar las verduras (este último, de rebote, porque mi amigo Javi había estado en Japón y me comentó que allí lo tenían en casi todas las casas.)

Ya veis, mi cocina no tenía casi nada de macrobótica.

Acababa de tirar casi todos los tarros de vidrio que tenía guardados porque no les daba uso.
La mayoría de las fiambreras, no, la mayoría no, TODAS eran de plástico.
Las sartenes, por supuesto, revestidas de negrísimo y orgulloso teflón®

Sí había cesta para cocinar al vapor, pero yo no la había usado nunca, y algún palillo de algún chino también habría por la cocina, pero totalmente mising.

Lo del cuchillo japonés, quizás también me lo dijese Javi, pero como no lo vimos en ninguna tienda, no lo compré y me olvidé por completo de él. Por que lo he visto a diario en las clases, si no, sería como Santo Tomás, verlo para creerlo, …

Lo del suribachi, me costó decirlo todo seguido, sin pararme. Pero pronto lo compré, (aún recuerdo que lo pedí llevando apuntado el nombre en un papel y atascándome al decirlo) y conforme le fui dando uso lo fui queriendo un poco más o un poco menos, depende de lo fácil o difícil que me resultase desenvolverme con él.

En casa de mi madre, abuela, tías, … había visto un mortero, con su correspondiente "mano", de madera para machacar el ajo diario que iba a la ensalada. Los había de colección, de cobre, o algo dorado que pesaban mucho, también los había de cerámica, de diferentes tamaños, te los traían de recuerdo de diferentes sitios, … por eso, el que yo adopté para mi casa fue uno de esos de recuerdo, de madera, pequeñito, su tamaño era directamente proporcional al uso que yo le daba.

Mi aceptación del suribachi pasa por utilizarlo para hacer gomasio, goma-kame, y mezclar algunas salsas,… de momento creo que no está mal, pero quizás le podría implicar un poco más, para que se sienta integrado en mi cocina, a ver si se me ocurre algo, pero eso si, le tengo en un lugar muy privilegiado.

De esterillas para el sushi, nada, ni de esterillas ni de sushis.

Ahora tengo una esterilla, habrá que buscarle compañía, pero los sushis que hago son como los frenos ABS= a veces salen bien, a veces no salen bien.

Ya tengo cierto repertorio de sartenes "blanquitas", y me estoy pensando las de hierro fundido, es que pesan tanto, …

He incorporado los tape de cristal, aún quedan de los otros…

Y lo más importante, no es utensilio propiamente dicho,, pero sí un elemento de suma importancia: La cocina como hornilla (aún tengo la vitro). Si, si, está en el cajón de tareas pendientes el cambiarla.
Cuando ocurra, compartiré con vosotras esta noticia.

un saludo.






Este es mi retrato de los inicios hacia una forma de cocinar más saludable.
Otro día seguiremos con más.